Ex actriz de «Verdades Ocultas», Marita García, lloró en pantalla por una hermosa razón

A finales de octubre del año pasado, parte del elenco de «Verdades Ocultas» utilizó sus redes sociales para decirle adiós a una querida actriz, cuyo personaje fue muy querido por los televidentes.

Hablamos de Marita García, quien por mucho tiempo dio vida a Maite Soto, quien finalmente abandonó el pasaje Nueva Esperanza para instalarse en el sur junto a su amor, desapareciendo de forma definitiva de la trama.

Y aunque la joven no aparece hoy en día en la pantalla chica con otra apuesta dramática de Mega, sí tiene otros proyectos que la mantienen ocupada y además la entusiasman mucho. Uno de ellos está relacionado a sus dos grandes pasiones: el yoga y los niños. 


En una reciente visita al matinal «Mucho Gusto», María de los Ángeles habló de la Fundación Educación en Yoga, a través de la cual imparte clases a niños que asisten a colegios de escasos recursos, y donde incluso hay un gran porcentaje de alumnos extranjeros.

 «Al inicio fue una búsqueda personal de implementar las herramientas del yoga en un lugar que yo sintiera que lo necesitaban», comentó la joven, aclarando que ella se acercó al director del establecimiento para pedirle hacer las clases, y él aceptó.

La actriz explicó también que estos niños que vienen de otro país están sometidos a mucho estrés, pues tienen que adaptarse a otra cultura, con otro idioma, y a eso se suman las evaluaciones del colegio, por lo que su objetivo es entregarles un espacio de recreación.

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Al ir avanzando, Marita descubrió que no podía sola con esta labor, y decidió crear la fundación. «Estamos trabajando y tenemos más proyectos e ideas para llegar a más gente, niños, mujeres. El yoga yo sé que funciona y sé que hay muchas tierras fértiles esperando eso. Pienso que los niños tienen derecho a recrearse, y las clases son juegos dirigidos. Es una hora en la que fomentamos el pensamiento mágico, el pensamiento creativo, pero también la percepción del cuerpo y el trabajo con un compañero. Ellos necesitan moverse, pero siempre terminamos con una reflexión», comentó emocionada.

«Hay un espacio de contención donde ellos también pueden contar lo que les pasa. Me doy cuenta de que ellos disfrutan las clases y vuelven a ir, y después aparece una mamá que te da las gracias por lo que estás haciendo. Y tú dices ‘yo gano más de lo que gana este niño'», agregó, señalando que su niñez fue diferente, y que eso la hace emocionarse a veces hasta las lágrimas en medio de las clases.

En el espacio matutino, finalmente, sorprendieron a Marita García con la visita de algunos de sus alumnos, quienes le agradecieron con flores por el espacio que ella les brinda, y donde se sienten queridos y lo pasan bien, tal como lo señalaron con sus propias palabras.

«Qué maravilloso, no me esperé esto… Qué hermosa posibilidad de tocarme el corazón y llegar a otras personas. Eso es lo que nos hace humanos. Ver las necesidades actuales de Chile y ser agentes activos, para así estar a la altura de este país nuevo», concluyó, refiriéndose a la gran cantidad de alumnos que llegan de otros lugares del mundo en busca de mejores oportunidades.