El bailarín brasileño Fabricio Vasconcellos se vio envuelto en una nueva polémica el pasado fin de semana. Según los primeros reportes, tuvo un altercado con otro sujeto en el condominio donde vive junto a su esposa, Mariela Román, y sus dos hijas en Colina.
El incidente fue grave, ya que terminó a los golpes y con ambos involucrados denunciando lesiones. En primera instancia, Mariela Román defendió a su esposo, asegurando que él había sido agredido en presencia de su hija de 15 años mientras se encontraba en su vehículo.
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Posteriormente, Fabricio entregó su versión de los hechos en entrevista con LUN:
«Esto fue a combo limpio. Él no me agredió con un palo; agredió así a mi camioneta. Me alejé, logré entrar mi camioneta; el portón estaba abierto y la metí completa dentro de la parcela, y en eso él sacó un palo de su maletero y me golpeó toda la camioneta mientras yo la entraba. Me decía que me iba a matar, que iba a matar a mis perros. Me dio golpes en la cara, con los Carabineros como testigos. Me tiraron piedras, palos, lata», indicó.
Mariela Román nuevamente alza la voz
Ahora, Mariela Román volvió a pronunciarse públicamente tras el incidente. Esta vez, compartió una carta a través de sus redes sociales, exigiendo respeto a los medios de comunicación después de percatarse de que reporteros se habían acercado al colegio donde estudian sus hijas menores de edad.
«Como madre y apoderada, manifiesto mi más enérgico rechazo a la presencia de medios de comunicación en las inmediaciones del establecimiento educacional de mis hijas menores de edad, medios que han intentado obtener entrevistas de un adulto que únicamente cumple su rol de padre al asistir a retirarlas de sus jornadas escolares», escribió en su comunicado.
Mariela también señaló que estas prácticas vulneran la tranquilidad y la seguridad del entorno escolar, no solo exponiendo a sus hijas, sino también a los demás estudiantes. Por esta razón, hizo un firme descargo anunciando que tomará las medidas correspondientes si se siguen vulnerando estos derechos.
«Exijo el debido respeto por la dignidad de las familias que forman parte de la comunidad escolar y por el derecho de los menores a crecer y aprender en un entorno seguro, libre de intromisiones externas», concluyó.