La noche del viernes, el periodista Andrés Caniulef falleció a los 48 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, generando conmoción en el mundo del espectáculo chileno. Diversos rostros del entretenimiento expresaron su pesar, entre ellos el conductor Sergio Rojas, quien compartió un sentido mensaje a través de sus redes sociales.

En su comunidad de Instagram, Rojas se mostró profundamente afectado y detalló cómo recibió la noticia: «Hola mis pirañas, estoy con la cabeza revuelta y los sentimientos igual… Siento que pasó un camión por encima mío. Han sido semanas difíciles, pero esto fue demasiado», escribió, haciendo alusión a conflictos previos con la familia Araneda-Vacarezza.

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El conductor relató que, tras enterarse del fallecimiento, se dirigió a la casa de la familia de Caniulef acompañado de su madre: «Ayer estuve con la mamá y la hermana de Andrés, porque cuando supe me desesperé al no saber si era verdad y partí a su casa. Fue todo muy heavy porque cuando llegué la tía no sabía nada…».

Rojas confesó que el momento fue extremadamente difícil, y describió su dolor con crudeza: «Tenía ganas de llorar, vomitar. No podía decirle a la tía y solo la abrazaba. Yo creo que ella no entendía porque le daba tantos abrazos y besos. Pero yo sí lo sabía, porque lloraba por dentro… Fue terrible».

El conductor recordó su despedida, esperando que todo fuera solo un mal sueño: «Solo pensaba que todo esto desaparezca… Estoy muy triste, pirañitas, yo con Andrés estábamos bien».

Sergio Rojas también señaló que había limado asperezas con Andrés Caniulef desde hace un tiempo e incluso. habló esta semana con él para su programa «No es lo mismo» de Tevex: «Habíamos hablado todo lo que teníamos que hablar. De hecho, hasta el miércoles tuve contacto con su programa. Nuestro cariño será infinito y por eso solo les hablo a ustedes. No es el momento para declarar públicamente… Quiero estar solito en la casa de mi mamá».

Rojas cerró su mensaje con un llamado a valorar cada instante: «Les mando abrazos y disfrutemos cada minuto como si fuese el último. Las quiero, pirañas, gracias por el aguante, ha sido duro».