Este miércoles se confirmó la declaración de quiebra de Mauricio Pinilla, dictada por el 15° Juzgado Civil de Santiago, en medio de deudas que superan los $1.670 millones debido a varios proyectos fallidos. La compleja situación económica fue abordada por su esposa Gisella Gallardo, panelista del programa «Hay que decirlo».
Uno de los negocios más conocidos del exfutbolista fue el Bar Constitución, ubicado en el Barrio Bellavista, que dejó de generar ingresos en 2019. Esta situación derivó en una deuda acumulada superior a $300 millones con el empresario Samy Yagoda, quien presentó la demanda que dio inicio al proceso judicial.
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Según se informó, ya hay fechas establecidas para la subasta de bienes de Pinilla: 25 de febrero y 26 de marzo, en las oficinas de Colliers, bajo la supervisión del martillero público Matías Leiva Frías.
Gisella Gallardo aclara la situación
En su intervención, Gallardo precisó la naturaleza de la liquidación. «Quiero aclarar que esta es una liquidación que no fue solicitada por una deuda directa de Mauricio, para que quede claro, sino que es por una deuda de arrendamiento que él garantizó como codeudor solidario», explicó la panelista.
Además, añadió: «La sentencia aún no está dicha, y se encuentra apelada en la Corte de Apelaciones».

A pesar de la complejidad del tema, Gisella destacó el manejo emocional que han tenido como familia: «El tema emocional obviamente es difícil. Yo acompañé a Mauricio durante toda su carrera, nos sacamos la mugre los dos fuera de Chile, no es algo esperable, nunca se nos pasó por la cabeza que íbamos a estar en esta instancia».
La panelista también se refirió al estado de salud de Pinilla, recientemente diagnosticado con cáncer de piel: «Pero creo que soy una mujer fuerte, Mauricio es un hombre fuerte. Hoy mi central preocupación es su enfermedad, porque sin salud no hay nada».
Y cerró con un mensaje de resiliencia: «No queda otra que salir adelante porque tenemos tres niños maravillosos, somos jóvenes, tengo que trabajar, Mauricio tiene que seguir trabajando, y verlo como otra prueba que nos pone la vida. Es la primera vez que nos pasa esto, pero es triste porque teníamos sueños».