Helhue Sukni vuelve a estar en la palestra, aunque esta vez por la detención de su hermano, Abdel Karim Sukni Giadalah, en el marco de la Operación Alto Voltaje, que terminó con 28 detenidos en siete regiones de Chile.
La abogada ha estado recientemente en el centro de atención por un supuesto quiebre familiar con sus hijas. A través de redes sociales, Helhue dejó entrever que no le habían permitido ver a sus nietas recién nacidas, situación que su hija Samia Rabi desmintió, asegurando que todo estaba bien entre ellas. Según Samia, un día Sukni se enojó con sus hijas y las bloqueó en redes sociales, pero luego no supo cómo desbloquearlas, calificando la actitud de su madre como «infantil», aunque recalcó que mantienen contacto y buena relación.
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Red criminal de cobre: los detalles de la Operación Alto Voltaje
Abdel Karim Sukni Giadalah está acusado de integrar una red criminal que habría generado $860 mil millones mediante el robo y exportación ilegal de cobre. Esto incluye tanto las ventas del cobre sustraído como devoluciones de IVA obtenidas mediante exportaciones fraudulentas, según información revelada por T13.

La Fiscal Regional subrogante de Los Lagos, María Angélica de Miguel, explicó que varios integrantes de la banda contaban con conocimientos técnicos que les permitían acceder al cableado de cobre. Muchos habían trabajado en empresas subcontratistas de compañías eléctricas o de telecomunicaciones, lo que les daba acceso directo a la infraestructura crítica.
El grupo criminal realizaba robos selectivos de cableado de cobre, principalmente en el sur de Chile. Posteriormente, el material robado era trasladado a chatarrerías y centros de acopio, donde se procesaba y preparaba para su transporte hacia el norte del país.
Una figura clave dentro de la organización era el intermediario, encargado de recibir el cobre y entregarlo a otro grupo dentro de la red criminal. Finalmente, el cobre llegaba hasta la comuna de Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá, y desde allí era trasladado hasta el puerto de Iquique para su exportación, principalmente hacia China.
La red criminal contaba con un sofisticado esquema para legitimar sus ganancias ilícitas. Para ello, recurrían a empresas fantasma, facturas apócrifas y documentos fiscales manipulados, simulando exportaciones legales al extranjero. Este sistema les permitía incluso acceder a devoluciones de IVA para exportadores, un incentivo tributario pensado para compañías legítimas, aumentando significativamente los beneficios económicos de la banda.
Los 28 detenidos deberán enfrentar su formalización este jueves, instancia en la que se definirán las medidas cautelares correspondientes. La operación y detención de los integrantes de la banda marca un nuevo capítulo en la lucha contra el robo y tráfico ilegal de cobre en Chile.