Los principales certámenes del calendario deportivo están entregando premios que rompen todos los registros anteriores.

El tenis es quizás el caso más evidente, con sus cuatro grandes torneos repartiendo bolsas que redefinen la planificación de cualquier jugador del circuito. Con esto, las apuestas deportivas tenis cobran gran relevancia, dado que ganar un solo partido en un Grand Slam puede cubrir los gastos de una gira entera.

Pero la raqueta no es la única disciplina donde circulan estas fortunas. La Copa del Mundo de la FIFA y la Fórmula 1 mueven presupuestos que dejan con la boca abierta a cualquiera.

 

Los Grand Slams reparten como nunca

Los cuatro torneos más importantes del calendario confirmaron aumentos significativos en sus bolsas de premios para esta temporada.

  • Australian Open: repartió una cifra récord de 111,5 millones de dólares australianos, un 16 % más que el año anterior.
  • Roland-Garros: comunicó un pozo de 61,72 millones de euros, con un alza del 9,53 % respecto a su edición pasada.
  • US Open: se proyecta que superará los 90 millones de dólares estadounidenses, tomando como referencia que ya tocó esa marca histórica la temporada anterior.

En el caso de Wimbledon, la organización acostumbra revelar sus premios poco antes de que comience el torneo. Sin embargo, todo indica que seguirá la misma tendencia al alza, considerando que en su última edición distribuyó 53,5 millones de libras esterlinas.

Lo más destacable es que buena parte de los nuevos recursos se destina a las rondas clasificatorias y a quienes caen en las primeras fases del cuadro principal. La idea detrás de esta redistribución es darle oxígeno financiero a ese enorme grupo de tenistas que pelea día a día por mantenerse competitivo en la élite.

 

La Copa del Mundo FIFA 2026 es el salto más grande en la historia del fútbol

Las selecciones de fútbol también se preparan para recibir cifras históricas. De cara al próximo torneo en 2026, la FIFA aprobó una entrega de 727 millones de dólares en premios, un incremento del 50 % frente a lo que se pagó en Qatar 2022. De ese total, 655 millones llegarán directamente a las 48 federaciones que consigan su clasificación.

El campeón recibirá 50 millones de dólares. Si a eso se le suma el millón y medio que cada selección cobra por concepto de preparación, quien levante la copa acumulará 51,5 millones en total.

El nuevo formato (con 48 selecciones en vez de 32) explica en gran parte por qué el dinero se reparte entre más federaciones.

Solo clasificar ya garantiza un piso económico considerable. Las selecciones eliminadas en fase de grupos (puestos 33° al 48°) cobrarán 9 millones de dólares, que sumados a la cuota de preparación alcanzan 10,5 millones de dólares garantizados por el simple hecho de estar ahí.

Además, los premios crecen a medida que se avanza en la competencia:

  • Octavos de final (puestos 17° al 32°): 11 millones de dólares.
  • Cuartos de final (puestos 9° al 16°): 15 millones de dólares.
  • Semifinalistas (puestos 5° al 8°): 19 millones de dólares.
  • Cuarto lugar: 27 millones de dólares.
  • Tercer lugar: 29 millones de dólares.
  • Subcampeón: 33 millones de dólares.

Para muchas federaciones (especialmente aquellas que rara vez llegan a instancias definitorias), asegurar un cupo significa una inyección de capital capaz de potenciar el desarrollo del fútbol en sus territorios.

 

En la Fórmula 1 la plata no va al piloto, va al equipo

En la máxima categoría del automovilismo no existe un cheque que se entregue al piloto cuando cruza primero la línea de meta. Los ingresos del campeonato fluyen directamente hacia las escuderías mediante acuerdos comerciales, y son ellas las que negocian de forma individual los contratos salariales con sus pilotos.

Todo este engranaje financiero gira en torno al Acuerdo de la Concordia, un pacto vigente hasta 2030 firmado entre la F1, la FIA y las once escuderías que componen la parrilla. 

Según este documento, la mayor tajada de las ganancias operativas de la categoría se distribuye entre los equipos en función de su posición final en el Campeonato de Constructores.

Durante 2025, los pagos a las escuderías alcanzaron los 1.400 millones de dólares, un salto relevante respecto a los 1.266 millones del año anterior.

Cada punto que suma un equipo en pista tiene consecuencias directas en sus arcas, pero la F1 como organización no mantiene contratos con los pilotos. Cada escudería financia su operación combinando los premios del campeonato con el dinero de sus auspiciadores, y sobre esa base define cuánto le paga a cada conductor.

Así se explican, por ejemplo, los ingresos estimados de Max Verstappen, cercanos a los 76 millones de dólares por temporada. Detrás de él aparecen Lewis Hamilton con 70,5 millones y Lando Norris con 57,5 millones, cifras que confirman que en la F1, el talento al volante se paga (y muy bien) fuera de los libros contables del equipo.