Universidad Católica sufrió un revés en el cierre del mercado de pases, luego de que se confirmara que las negociaciones por Matías Catalán no llegaron a buen puerto.
El defensor chileno-argentino era una de las prioridades de la dirigencia cruzada y del técnico Daniel Garnero, especialmente ante las bajas que afectan a la última línea. Sin embargo, Talleres de Córdoba puso una condición que terminó complicando definitivamente la operación.
La exigencia que frenó el arribo de Catalán
El conjunto argentino buscaba concretar una venta definitiva del pase del jugador, descartando la posibilidad de una cesión temporal. Esta postura se convirtió en el principal obstáculo para Universidad Católica, que no estaba dispuesta a asumir el costo económico solicitado.

Desde la UC intentaron destrabar el acuerdo durante las últimas horas del mercado, pero las pretensiones de Talleres superaron el presupuesto que manejaba el club chileno.
El panorama se complicó aún más para la Universidad Católica, ya que el cierre definitivo del libro de pases en Chile dejó al club sin tiempo para reaccionar. De esta manera, la gerencia deportiva encabezada por José María Buljubasich se quedó sin margen para buscar otra alternativa y reforzar la defensa.
Aunque Catalán había perdido espacio en Talleres y era considerado prescindible tras no renovar su contrato, el club cordobés optó por priorizar una transferencia definitiva para obtener réditos económicos.
De esta manera, Matías Catalán no llegará a Universidad Católica y la Franja cerró su mercado de fichajes para la defensa con una sola incorporación: el zaguero central Agustín García Basso.