El  director técnico de O’Higgins, Lucas Bovaglio, abrió su corazón en una íntima entrevista con TNT Sports, donde compartió uno de los momentos más complejos de su vida personal y familiar. El entrenador argentino abordó los cambios radicales que ha enfrentado junto a su esposa debido a la situación de salud de su hija menor.

El testimonio, cargado de emoción, dejó en evidencia cómo su carrera profesional ha estado profundamente atravesada por responsabilidades familiares y decisiones difíciles que han impactado su vida cotidiana.

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Un cambio de vida inesperado en su familia

Bovaglio explicó que los planes que tenía junto a su esposa se vieron completamente modificados tras un complejo diagnóstico de su hija menor, Pía, quien presenta parálisis cerebral.

«Hace algunos años, a mi esposa y a mí nos cambió la vida de repente. Habíamos proyectado un futuro, pero ese futuro no va a poder ser. Por algunas circunstancias de salud, sobre todo de mi hija menor, Pía, nos ha cambiado la vida social», señaló el técnico.

El entrenador profundizó en cómo esta situación alteró no solo sus planes personales, sino también su dinámica familiar y social.

En su relato, Bovaglio también confesó las dificultades económicas y laborales que han impedido que pueda compartir más tiempo con su familia, especialmente en periodos de descanso.

«Hace 7 años que no me voy de vacaciones con mi familia, porque no hemos tenido plata, por la pandemia, por mi trabajo, porque tengo que estar con el plantel y no me puedo ir. Tal vez, en un futuro podré disfrutar de mi familia, pero me perderé etapas y el tiempo no vuelve hacia atrás», indicó.

Sus palabras reflejan el costo emocional de una carrera exigente, donde la vida profesional muchas veces se impone sobre el tiempo personal.

«Yo debería estar con mi esposa»: el momento más emotivo

Uno de los pasajes más sensibles de la entrevista llegó cuando el entrenador reconoció el impacto emocional que vive su familia, especialmente su rol como sostén del hogar.

«Si hay alguien que realmente me necesita, es mi esposa; hoy yo debería estar con mi esposa y con mis hijas, pero soy el sostén de mi familia y tengo que trabajar», comentó entre lágrimas.

El momento generó gran repercusión, evidenciando la carga emocional que enfrenta mientras intenta equilibrar su vida personal con sus responsabilidades en el fútbol profesional.

A pesar de la compleja situación familiar, Bovaglio reafirmó su compromiso con su carrera como entrenador, destacando que el fútbol sigue siendo una de sus mayores motivaciones.

«Esto realmente me apasiona, me genera algo que otra actividad no me lo generaría. Mientras tanto voy a hacer esto, hasta que en algún momento tendré que estar con mi esposa y mis hijas», concluyó.