Universidad Católica consiguió una victoria clave por 1-0 frente a Universidad de Chile en el Clásico Universitario 203. El resultado no solo significó una alegría para los cruzados, sino que también les permitió quedar a dos puntos de los azules en la lucha por el cupo Chile 2 para la Copa Libertadores 2027.

Tras el compromiso disputado en el Claro Arena, el técnico Daniel Garnero analizó el rendimiento de su equipo y resumió el desarrollo del encuentro con una particular reflexión: «Lo jugamos poco, lo peleamos mucho y lo ganamos bien».

El entrenador también explicó las decisiones tácticas que marcaron el partido, especialmente la modificación defensiva que realizó durante el segundo tiempo para contener los avances del equipo dirigido por Fernando Gago.

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¿Por qué Garnero cambió a tres defensores ante la U?

El estratega argentino detalló que uno de sus principales objetivos era neutralizar el juego por las bandas de Universidad de Chile. Para conseguirlo, decidió abrir a Clemente Montes y Cristián Cuevas, buscando generar superioridad numérica y frenar las proyecciones de futbolistas como Maximiliano Guerrero.

Además, reconoció que Universidad Católica apostó por un fútbol más directo, considerando que no atravesaban su mejor momento en la elaboración. La intención era aprovechar los espacios que dejaba el rival detrás de su última línea mediante transiciones rápidas.

La modificación más llamativa llegó en el complemento, cuando Garnero retiró a Juan Francisco Rossel e incorporó a Sebastián Arancibia. Con este movimiento, reforzó la última línea y buscó mayor control de los sectores externos, incluso a costa de ceder la posesión.

«Quisimos contener y tener la posibilidad de ganar las espaldas como lo hicimos, tuvimos situaciones claras que no pudimos concretar o habríamos jugado más tranquilo», explicó el entrenador.

Finalmente, Garnero valoró la entrega de sus dirigidos en un partido que consideraba fundamental para mantenerse en la pelea por un objetivo internacional. También destacó el compromiso de futbolistas que venían con poca continuidad o regresaban de lesiones, y calificó como «un soldado» a Agustín Farías por su desempeño en una posición improvisada como defensor central.