La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) enfrenta un complejo escenario luego de que la Municipalidad de Peñalolén ordenara la clausura y el desalojo inmediato de su sede central, ubicada en Avenida Quilín 5635. La decisión provocó una dura reacción de su presidente, Pablo Milad, quien cuestionó el procedimiento y anunció acciones legales para revertir la medida.
El conflicto abrió un nuevo frente administrativo para el organismo que dirige el fútbol chileno, luego de que las autoridades comunales detectaran una serie de incumplimientos relacionados con la regularización del recinto y el pago de obligaciones municipales.
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Los motivos detrás de la clausura de la sede de la ANFP
La medida fue encabezada por el alcalde de Peñalolén, Miguel Concha, quien sostuvo que las instalaciones de Quilín presentan irregularidades que se arrastrarían desde hace más de 15 años.
Entre los principales cuestionamientos de la municipalidad figuran la ausencia de recepción definitiva de las obras del edificio principal, la falta de patente comercial y una deuda que alcanzaría los $172 millones, correspondiente a patentes y derechos de aseo impagos.
La autoridad comunal defendió la decisión y cuestionó que la ANFP no haya regularizado su situación pese al tiempo transcurrido.
«Este edificio no tiene ninguna autorización para funcionar. Lo más impresentable es que, teniendo todas las condiciones para poder regularizarlo, no lo han hecho. Esta institución no ha respetado al municipio ni a la ley», afirmó Concha.

Pablo Milad arremete contra el alcalde de Peñalolén
La respuesta del presidente de la ANFP no tardó en llegar. Visiblemente molesto por el cierre de las dependencias, Pablo Milad acusó al jefe comunal de utilizar el procedimiento para obtener exposición pública y cuestionó la forma en que se ejecutó la clausura.
El dirigente sostuvo que no habría recibido las notificaciones previas correspondientes y acusó al alcalde de organizar un «show mediático». En esa línea, aseguró que el edil «llamó a toda la prensa para hacerse famoso», en una crítica que elevó la tensión entre ambas instituciones.
Milad también se refirió a la deuda de $172 millones reclamada por el municipio. Según explicó, los cobros están relacionados con el patrimonio de la asociación y defendió que la ANFP atravesó períodos de balances negativos antes de registrar patrimonio positivo durante los últimos dos años.
Además, cuestionó los cobros retroactivos y sus intereses, a los que calificó de «desproporcionados».

La preocupación de Milad por los entrenamientos de la Roja Sub-17
Uno de los puntos que más molestó al timonel del fútbol chileno fue el impacto que la clausura podría tener en las actividades deportivas que se desarrollan en el complejo de Quilín.
Milad advirtió que la situación afecta directamente la preparación de la selección chilena Sub-17, que se alista para disputar el Mundial de Qatar, y reprochó que no se consideraran las consecuencias de la medida.
«Ahora está entrenando la selección Sub-17 que va al Mundial de Qatar. ¿Qué les digo a los chicos? ¿Qué se vayan para la casa y viajen sin entrenar? Las consideraciones no se tomaron. Le faltó decencia al alcalde», expresó.
Sus declaraciones reflejaron la preocupación de la ANFP por mantener la planificación de sus selecciones nacionales mientras busca una salida al conflicto administrativo.
ANFP recurre a la justicia para revertir la medida
La disputa también escaló al ámbito judicial. Mediante un comunicado oficial, la ANFP calificó la clausura como «arbitraria e ilegal» y confirmó la presentación de un recurso de protección ante la justicia, con el objetivo de conseguir el levantamiento provisional de los sellos.
La resolución judicial será clave para determinar si el organismo puede recuperar el funcionamiento habitual de sus dependencias mientras se resuelve la controversia con la municipalidad.
Desde Peñalolén, en tanto, recalcaron que la reapertura definitiva del recinto depende de que la ANFP regularice su situación ante la Dirección de Obras Municipales (DOM), cumpla con las obligaciones económicas pendientes y complete los trámites exigidos por la normativa vigente.
Mientras ambas partes mantienen sus posiciones, el cierre de la sede de Quilín deja en suspenso el funcionamiento de distintas actividades administrativas y deportivas, además de generar incertidumbre sobre las operaciones vinculadas al Instituto Nacional del Fútbol (INAF).
El conflicto entre Pablo Milad y la Municipalidad de Peñalolén suma así un nuevo problema para la dirigencia del fútbol chileno, que deberá resolver la situación legal del recinto sin descuidar la preparación de sus selecciones nacionales.
