La clasificación de Argentina a la final del Mundial 2026 tras derrotar a Inglaterra por 2-1 no solo quedó marcada por la remontada de la Albiceleste, sino también por una celebración que generó fuertes reacciones en el Reino Unido.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni consiguió revertir un partido que comenzó cuesta arriba y terminó imponiéndose en una semifinal cargada de tensión. Sin embargo, el foco posterior al encuentro se trasladó fuera de la cancha debido a un mensaje relacionado con las Islas Malvinas.
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El festejo argentino que desató la molestia en Inglaterra
Tras asegurar su clasificación, algunos jugadores argentinos celebraron sobre el campo de juego mostrando una bandera con la frase «Las Malvinas son argentinas», mensaje que está prohibido por la FIFA al ser considerado de carácter político dentro de una competición deportiva.
Entre los futbolistas que participaron del festejo estuvieron Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez y Cristian «Cuti» Romero, quienes exhibieron el lienzo durante las celebraciones en Atlanta.
La situación generó molestia en Inglaterra, especialmente porque previo al encuentro las autoridades y la propia FIFA habían restringido el ingreso de símbolos, pancartas o banderas relacionadas con las Islas Malvinas para evitar posibles conflictos entre ambas aficiones.

La reacción de la prensa británica tras el episodio
Los medios ingleses reaccionaron rápidamente al polémico festejo. El diario The Telegraph calificó el hecho como una provocación política y publicó: «Jugadores provocan polémica política».
Además, el medio señaló que el episodio podría llegar a manos de la FIFA debido a la normativa que impide manifestaciones políticas dentro del terreno de juego.
La controversia aumentó luego de que los futbolistas argentinos también entonaran en el camarín el cántico «La Cuarta Estrella», una canción que incluye referencias directas a la soberanía de las islas.
La polémica llegó hasta las autoridades del Reino Unido. El primer ministro británico, Keir Starmer, se refirió al episodio y lanzó una contundente declaración: «Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Malvinas sin duda lo son».
En la misma línea, el secretario de Comercio, Peter Kyle, pidió que la FIFA analice lo ocurrido y aseguró: «Esperamos que la FIFA inicie una investigación. Es inevitable, dado que se trató de una violación flagrante de las normas que prohíben la actividad política en el fútbol».

Argentina arriesga sanciones tras la celebración
Tras el incidente, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y los jugadores involucrados podrían enfrentar sanciones por parte del organismo rector del fútbol mundial.
Las medidas podrían ir desde una advertencia hasta multas económicas superiores a los 10.000 francos suizos. Además, existe el antecedente de una sanción aplicada a Argentina en 2014 por un hecho similar, por lo que se analiza si la FIFA podría considerar una eventual reincidencia.
De todas formas, los antecedentes en torneos internacionales muestran que este tipo de situaciones suelen resolverse principalmente con castigos económicos y no con sanciones deportivas.