El arbitraje sigue en el centro de la discusión del fútbol nacional. En las últimas semanas, los reclamos por decisiones arbitrales han generado un intenso debate entre clubes, técnicos y la dirigencia.
Uno de los episodios más recientes ocurrió tras el duelo entre Universidad Católica y Universidad de Concepción, donde el técnico cruzado Daniel Garnero cuestionó duramente el desempeño arbitral.
«La jugada de la infracción sí está bien amonestado, en la anterior no hizo nada y el árbitro lo amonestó. ¿Por qué? Nos dejó con un jugador menos porque quiso», lanzó el DT de la UC.
La crítica estuvo relacionada con la expulsión de José Ignacio Salas, quien recibió doble tarjeta amarilla en una acción que provocó reclamos inmediatos desde el banco visitante.
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En paralelo, la dirigencia de Universidad de Chile también manifestó su molestia. Desde Azul Azul sostuvieron una reunión con la Comisión de Árbitros encabezada por Roberto Tobar, apuntando a sentirse perjudicados por decisiones recientes.
La controversia se intensificó tras una jugada en la que Javier Altamirano, jugador de la ‘U’, recibió una fuerte infracción en el duelo ante Ñublense, la cual no fue sancionada como esperaban desde el club.
La respuesta de Pablo Milad
En medio de este escenario, el presidente de la ANFP, Pablo Milad, abordó la polémica en el contexto del debate por la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas.
«Es un tema muy sensible», indicó.
El dirigente también lanzó una crítica directa a los clubes: «Los clubes se pronuncian cuando los perjudican, pero nunca cuando los favorecen».
Milad además se refirió al trabajo que se está realizando para mejorar el sistema arbitral en el país.
«Hay que seguir trabajando para que los árbitros apliquen los mismos criterios y no haya una dualidad en un mismo partido. Esto es humano», comentó.

Finalmente, explicó medidas en curso: «Para la nueva licitación del VAR estamos incluyendo la Primera B con tal de limitar los errores lo mayor posible. Los árbitros ven con preocupación que tienen que mejorar, lo saben, me toca verlos en la oficina».
La polémica arbitral, lejos de apagarse, sigue generando tensión entre clubes y la dirigencia del fútbol chileno.