El último Consejo de Presidentes de la ANFP estuvo marcado por la polémica y generó múltiples reacciones. Incluso se mencionó un intento de «golpe de Estado» contra la directiva encabezada por Pablo Milad.

La sesión buscaba revisar la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas y elegir a los cuatro miembros del Consejo de la Federación de Fútbol de Chile. Sin embargo, las tensiones entre distintos actores del fútbol chileno opacaron estos puntos y concentraron el debate en la disputa de poder.

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Antes de la asamblea oficial, la Comisión de Clubes —formada por Juan Tagle (Universidad Católica), Jorge Fistonic (Deportes Iquique), René Rosas (Universidad de Concepción), Pablo Ramírez (Coquimbo Unido) y Felipe Muñoz (Rangers)— se reunió con Pablo Milad y su mano derecha, Jorge Yunge.

En esa reunión, ciertos clubes buscaron colocar a cuatro de sus integrantes en el Consejo de la ANFP, advirtiendo que podrían derribar la mesa directiva si no se aprobaba su designación. La maniobra fue calificada por varios presidentes como un «golpe de Estado», aunque Milad y Yunge la rechazaron de inmediato, recordando que la elección de los consejeros corresponde exclusivamente al voto del Consejo de Presidentes.

Aníbal Mosa acusa intención de «romper institucionalidad»

El hecho fue confirmado por Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro, quien aseguró que existió la intención de «romper la institucionalidad» por parte de la comisión a cargo de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, normativa que finalmente fue aprobada y despachada.

«Lo que se dice es efectivo, eso que ocurrió en la sala, pero hubo dos reuniones privadas antes, en el segundo piso de la ANFP, donde vivimos situaciones muy complicadas en un momento dado», comentó Mosa.

Agregando: «Lo más grave aquí es que se trató de romper una institucionalidad y nosotros nos paramos firmemente y dijimos que no estamos defendiendo ni a Pablo Milad, ni a Jorge Yunge ni a nadie; estamos defendiendo la institucionalidad».

Este episodio deja en evidencia las tensiones de poder dentro del fútbol chileno y resalta la importancia de la institucionalidad en la gestión de la ANFP, en medio de un periodo clave para la administración y las reformas del organismo rector del fútbol nacional.